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🔥 ¿Antigentrificación con vandalismo?

  • mexaagencialab
  • 21 jul 2025
  • 2 Min. de lectura

Ciudad de México, julio de 2025 — Lo que inició como un legítimo reclamo ciudadano contra la gentrificación en diversos barrios de la capital, ha derivado en episodios de violencia, saqueo y vandalismo que poco tienen que ver con la lucha por la justicia social. Diversas movilizaciones recientes en colonias como la Roma, Juárez, Doctores y Centro Histórico han encendido el debate: ¿dónde termina la protesta y dónde comienza el delito?



En los últimos meses, grupos autodenominados “antigentrificación” han convocado a manifestaciones para denunciar el encarecimiento de la vivienda, la expulsión de comunidades originarias y la creciente presencia de negocios extranjeros. Sin embargo, en más de una ocasión estas marchas han culminado con destrozos a locales, grafitis, quema de mobiliario urbano y saqueo a tiendas de conveniencia y cafeterías de franquicia internacional.


Uno de los casos más recientes ocurrió el pasado fin de semana, cuando una protesta que partió del Parque Pushkin hacia la Glorieta de Insurgentes terminó con vitrinas rotas, motocicletas incendiadas y varios comercios vandalizados. En redes sociales circularon videos donde personas encapuchadas saqueaban establecimientos mientras otros manifestantes les pedían detenerse, sin éxito.



Vecinos y comerciantes afectados expresaron su indignación: “Apoyamos el reclamo por el aumento de rentas y el desplazamiento de familias, pero esto ya no es protesta, es delincuencia”, afirmó Leticia Ramírez, dueña de una librería independiente dañada durante la movilización.


Las autoridades capitalinas han condenado los actos vandálicos, aunque han evitado criminalizar el movimiento en su conjunto. La Jefa de Gobierno declaró que se investigará a quienes cometan delitos durante las marchas, sin afectar el derecho a la libre manifestación. Sin embargo, varios detenidos han sido liberados horas después sin cargos formales.


Activistas y académicos advierten que la causa contra la gentrificación pierde legitimidad cuando se mezcla con violencia. “El problema de fondo es real y merece atención: hay una crisis de vivienda, desplazamiento y desigualdad urbana. Pero cuando los reclamos derivan en saqueos, el mensaje se diluye y la causa se deslegitima”, señala la urbanista Mariana Gómez del Campo.


El fenómeno pone sobre la mesa la urgencia de distinguir entre protesta social y acciones violentas disfrazadas de activismo. Mientras tanto, la tensión entre habitantes tradicionales y nuevos residentes —en su mayoría extranjeros o con alto poder adquisitivo— continúa creciendo, y con ella, el riesgo de que los próximos reclamos sigan el mismo camino: uno donde el enojo ciudadano termine siendo aprovechado por grupos con intereses muy distintos.

 
 
 

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